CALLAO: Calle vigilada por Ermenegildo(H) Coletti

calle-vigiladaA diario debo salir obligadamente de mi casa del barrio fiscal 2 del centro del Callao antiguo a ponerme en contacto con las famosas redes sociales, y como en mi barrio no existe el wi fi (es un pretexto para salir) debo marchar para otro país más en contacto con la tecnología. Al abandonar mi casa rancho miro como veleta para todos lados y doy tres vueltas a la “chapa de la puerta”, no vaya a ser que un vecino inoportuno aproveche mi ausencia para “vaciarme” la casa. No es que esconda tesoros de mis abuelos piratas entre mis alforjas pero algunos de estos precoces delincuentes, cuyas edades biológicas no sobrepasan los 15 años, no respetan a las antiguas familias del barrio, simplemente porque no saben nada de nosotros, por lo tanto no compartimos su carrera de pistoleros, entonces no valemos nada para ellos. Son jóvenes abandonados espiritualmente a su suerte, a quienes no ha sido revelado el arte ni otro valor de la rica cultura de nuestro puerto república  que constituya un cambio placentero  para sus vidas. En el centro del Callao cada cuadra tiene sus pequeños ladrones. En mi cuadra, la cuadra cinco del Aromito  viven 8 de oficio realmente conocido. Comenzaré a nombrarlos, no con afán de denuncia pero si como un hecho pintoresco que retrata a la república del Callao solo de pies, no de cabeza.

Al comenzar mi calle, con dirección al Oeste, mirando hacia ese pedazo de Océano Pacífico llamado Mar Brava, vive en una casa que no tiene luz ni agua (información confirmada por mi madre) “el concho” Aravena. Le dicen así por ser el menor de los hermanos y por los cortes del cuerpo y los tatuajes carcelarios. Bastante solitario y pillo, no sé cuántos ingresos y salidas ha tenido al penal y una vez  hasta un pequeño tanque de la policía de arresto domiciliario se cuadró por varios meses en la puerta de su casa días antes de navidad. Él se reía cada vez que los policías le pedían para el rancho y marchaban con dirección al mar. Se van a fumar su pay, me decía riendo aquella vez que tomábamos  una cerveza en la puerta de su casa. Aravena es mayor de edad, es fanático de los televisores plasma, habla solo y usa gorrita para cubrir su calvicie. Por las noches su madre se entretiene  en amenas charlas con mi madre, disfrutando de la noche chalaca.  Aravena ya no vive en la cuadra cinco del Aromito, se ha trasladado con su mujer (nunca la conocí) para las playas del norte del Callao. Ha construido una casa cerca al mar con sus  “ahorros”. Aravena posee un manojo de llaves que abren todas las puertas del barrio. Viene a veces, pero cuando viene siempre se lleva algo. Estoy seguro que así me tenga alguna consideración, igual me atrasaría.

Frente a su casa viven dos ex reclusos de los que no sé ni sus nombres porque no mantienen contacto con el resto de la cuadra. Lo único que sé de ellos es que son hermanos gemelos, que son tumbesinos caneros (es descomunal la migración piurana y tumbesina en el Callao). Rentan una casa antigua del barrio. Se ve que llegan en autos llenos de mercancía por la noche pero nada más, se vacilan los domingos como todos, pero no extienden vínculos más allá con los otros.

A mitad de la cuadra vive Puzzy y su primo carnal, el popular Harold the baby, ambos compañeros de aula de la kínder garten de “adentro” del barrio, donde estudié. Ambos, bandoleros compulsivos, amantes de la pichicata como aliciente para el robo y la violencia callejera. Ellos han protagonizado grandes peleas en la calle del Aromito y han sido además asaltantes de microbuses, en alguna ocasión. Mientras me iba del Callao los encontré, pero ellos estaban en laburo, quitaban sus pertenencias a todos los pasajeros de la línea de microbuses 45 donde viajaba. Cuando pasaron por mi asiento me reconocieron y sin mirarme saludaron:

…Gordo.

Y luego, con los años, se convirtieron en ladrones internacionales. Entre su recuento de aventuras que conozco (siempre recuerdo que son una pareja inseparable, como uña y mugre), destaca aquella que ocurrió una tarde calurosa, fueron detenidos por la policía en el centro de Caracas  Venezuela, cuando ya habían  “ganado”  la calle después de asaltar una joyería. Esos negros son malos, primo. Sí que son malos. Cómo los habrían colgado en la dependencia.

Hasta ahí van 5. Los otros son menores y por lo tanto solo mencionaré algunas de sus fechorías, hechos aislados.  Solo sé que Fidelito camina con una pequeña beretta y que ya tiene 3 ingresos a Sarita Colonia, una cárcel en las afueras del Callao.  Sé que Miki, quien de niño era bastante simpático por sus cachetes rosados y por su mamá que tenía un tremendo van van, ahora es el líder de una banda de rompe puertas. Se le ve que ahora es un hombre de pocas palabras, pues ya ni saluda, pasa de frente hablando solo bajo la sombra de su escandalosa gorra de los Lakers.

El último yo lo conozco como Joel, pero me enteré que ahora le dicen “el bello”, no sé por qué pues su rostro está bastante maltratado por la vida en la cárcel, será por la contradicción. En su exterminio de valores ingresó en un descuido a la casa de la madre de Aravena (la mujer que todas las noches conversa con mi madre) y le vació la casa.

¿Con este entorno cómo me voy de mi casa?

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2 comentarios en “CALLAO: Calle vigilada por Ermenegildo(H) Coletti

  1. Juan Carlos Bermudez Anchante

    Antigua casa palacio residencial diseñada y hecha para el presidente yo jugaba de niño por alli con los amigos de barrio Calle Tarata al final se ubicaba ahora ya no existe la demolieron para hacer un colegio creo o un restaurante, hubiera sido mejor repararla como patrimonio de La Perla

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