Los hermanos de Jonás por Ermenegildo Coletti

jonasarrojadoalmarSorprendí a mi pequeña sobrina Jahaira de 7años, una sacalagüita de pelo apretado, pegada al auricular del teléfono, en una conversación tensa y  secreta con una compañera de estudios del colegio Callao, sobre una supuesta fuga romántica que terminaba de planear. Sin duda mi pequeña sobrina había enloquecido de amor y se la iba a jugar toda. Me quedé a escuchar el diálogo, escondido como un sapo en una habitación próxima junto a la sarita colonia.

Escucharla hablar como un adulto no me pareció sorprendente -pues esta zambita acostumbra  parecer de más edad cuando contesta el teléfono (juguete negro) antes del primer timbrado- pero sí mediática hasta la médula o el tuétano, pues lo que ingresó a mis oídos, que la noche anterior ya habían soportado suficiente salsa dura hasta el amanecer, era la confirmación de la idolatría juvenil, el fanatismo hasta el matrimonio consentido y la fuga, la misma influenza musical del momento, la presencia de los hermanos Jonas, o Jona´s brothers apareció como una peste en nuestra  invernal ciudad. Nosotros decidimos llamarlos “Los hermanos de Jonás” en honor a  mi íntimo amigo pescador, Jonás “el bueno” de Puerto Nuevo, a quien ahora llaman “el honrado”, porque encontró un trabajo y lo devolvió. “Tú también” me respondería con voz aflautada  si conversáramos. A mí, háblame de todo, menos de trabajo. Salud.

-Entonces mira, decía Jahaira y miraba los agujeros del auricular, yo me caso con el mayor y tú con el menor, para no pelear.

– Y dónde iremos a vivir, supuse la repregunta del otro lado del teléfono.

-Yo tengo plata para irnos a su país y ser felices. Tu vives al costado de mi casa ok.

Esa conversación inocente me hizo pensar mal del porvenir intelectual de esta generación venidera y de su alienación perpetua, cuando ya había huido de mi sorpresivo puesto de espía y caminaba por la calle Saloom.

Así estos supuestos gringos castos del barrio de Philadelphia son  un trío de rockeros adolescentes que alborotan las hormonas, sobre todo de las niñas-¿púber? Las niñas en flor se desviven por estos bien manejados héroes juveniles cuyo valor agregado es una religiosidad absurda. Además, se rehúsan a tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Idea desfasada pero marquetera,  que todavía cuenta con varios hipócritas creyentes cristianos en nuestro país. La idea de la virginidad expuesta a los medios como espectáculo es excelente para captar al público juvenil, muy asociado al pandillaje y a las drogas; es decir, para los padres -que gastaron hasta 3000 soles por entrada, o sea si son dos nenitas 6000, si son tres 9000, endeudándose y regalándole plata a los financistas chilenos de las tarjetas de crédito-los hermanos de Jonás son un buen ejemplo a seguir.

Y luego, el día del recital, ausencia escolar masiva, niños extraviados, desmayos y cráneos rotos al salir.

Hemos visto por la televisión estas reacciones fanáticas de las niñas, alentadas por los usureros medios de comunicación, que junto a sus padres pasaron la noche durmiendo en la puerta del estadio nacional para conseguir una vista preferencial, otra niña dijo que no había dormido fabricando un álbum de fotos e historias de sus ídolos, el cual pretendía entregar a las estrellas juveniles, otra niña lloraba y no podía opinar, otra se pintaba la cara frente a cámaras y mostraba sus juveniles brackets

Esta banda de gringos bíblicos se volvieron a llevar toda la plata del Perú… y  se fueron para Chile, po.

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