Manofalsa se encuentra con Quintanilla 2

A las 9.30 am (¿no era la cita a las 9 am?) del sábado se reunió el staff de prensa de Manofalsa en la cuadra 7de arenales, junto al centro cultural de España. La batería sería: Carlos, Edgard, lito y el suscrito. Una batería  seria.

Desde allí, la esquina solitaria de Natalio Sánchez, el décimo piso del edificio verde parecía un castillo envuelto en una densa nube que subía, como una peste, por los centenarios árboles del parque hasta el balcón del taller. La niebla  traspasaba los vitrales, las pinturas, las mascaras, los grabados, las esculturas de Quintanilla. Imaginé que todo había desaparecido en el edificio a causa de la niebla.

Subimos. El ascensor de hierro tambaleó tres veces antes de ser interrumpido por la campanilla que nos anunciaba la llegada al 10 mo piso.

Quintanilla portentoso instalado en una silla parecía salido de la niebla de la mañana y saludó a todos los asistentes. El maestro revisaba una importante agenda con secretaria incluida en la que nuestra cita no estaba  registrada.

El motivo del ajetreo era que la muestra de la UPCI en ese momento se desmontaba y el fotógrafo Schwars telefoneó al taller de Jesús María y el maestro  alabó  su misión artística de registrar el evento del “desmontaje”.  Manofalsa tenía sus propias armas listas para desenvainar: tres cámaras fotográficas con fotógrafo de estadio incluido, una cámara de video, una laptop dv7,  un poeta, y dos editores.

Desde ese momento se instaló una charla amena, con las idas y vueltas de las esculturas de hierro, de nuevo atravesaron mis ojos: demonios incaicos, caracoles gigantes y tukuy riqu .

Miss Callao paseaba por el recinto del taller inquieta por el movimiento de tanto arte y se preocupaba con minucia porque las esculturas ingresen a un sueño seguro y libre de lesiones en el almacén.

Maestro y cómo fue su niñez en el Cusco?

Nací en una casa cercana de la plaza de armas, desde muy pequeño creaba esculturas de barro.

  Y una mañana, unos clérigos que recorrían las empedradas calles del Cusco  vieron como desarrollaba el arte de la escultura con mis manos en la puerta de mi casa.

-Mira a este niño que inteligente, deberíamos mandarlo para Italia.

Y qué es Italia, señor?

En Italia está Miguel Ángel, Rafael…

-Pero usted señor, no ha visto el arte de mis antepasados, los Incas

-Niño insolente

Y se fueron con sus hábitos demoniacos por la subida del barrio de San Blas.

Maestro, conoció usted a Pablo Picasso?

Fue cuando era un estudiante latinoamericano en Francia, y visitamos sorpresivamente la casa de Pablo Picasso con una amiga. Hicimos lo contrario de los periodistas y fanáticos que iban a diario a la casa del maestro, tocamos  la puerta falsa de su casa, no puede ser más paradójica la anécdota. Una empleada gorda nos atendió de mala gana, pero en ese instante que nos despedía,  la voz reparadora de Picasso resonó para interrumpir y acogernos:

-María, quién es?, María

-Son unos estudiantes don pablo, dicen que lo quieren conocer

 -Déjalos pasar…

Y así permanecimos con el maestro Picasso hasta la noche. Durante la cena observé que un hermosa fotografía de la fortaleza de Sacsayhuaman adornaba su comedor.

-Yo soy de ese lugar le dije y señalé las sagradas ruinas.

Picasso, casi sin mirarme, solo dijo:

Qué rigor.

Es verdad que se encontró con Ribeyro en París?

Eso sucedió cuando yo recién llegue a Francia. Me encontré con Julio Ramón  y …

Preparó cebiche en Francia?

Así es y fue para ellos, los intelectuales peruanos hace tiempos instalados en París no sabían que a pocas cuadras existía un mercado con frutos de todo el mundo para improvisar el cebiche peruano. Lo servimos para los amigos y gustó demasiado.

¿Ganó la bienal de Florencia como grabador?

-El grabado está colgado en esa pared.

 

Para despedirnos, bebimos agua helada en una botella de Vodka que Miss Callao trajo a nuestra mesa muy cortésmente. Nos despedimos del Maestro con sonoros abrazos y solo me siguieron dos de los tres.  Lo demás está en el video.

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manofalsa se encuentra con Quintanilla por Ermenegildo (H) Coletti

Luego de entrevistarme con un diplomático ruso sobre asuntos comerciales de arte y  venta de armas de destrucción masiva,  conversaciones que luego pasaron a tener la mínima importancia, decidí continuar mi camino cansado por la avenida Salaverry. En el primer semáforo que cruza el imponente edificio del Ministerio de  trabajo (muy parecido a una mansión de mármol de la Rusia comunista), decidí internarme en el distrito de Lucho Hernández y actualizar datos en las redes sociales. Me dijeron que en la calle de en frente, la calle P……

En el siguiente rescoldo de soledad,  apareció una imponente casa verde ante mis ojos, un jardín de esculturas de bronce, 4 (Tawa en quechua, fue el número de las deidades andinas y de los suyos  antes del absurdo  cristianismo) monstruos, demonios de  bronce  se crispaban ante mis ojos, se exhibía una muestra de arte, sin duda, del más importante pintor y escultor cuzqueño: Alberto Quintanilla, la muestra se llamó “La sabiduría del ojo” ,fue auspiciada por la Universidad Privada de Computación e Informática (UPCI)

Caminaba extasiado entre  los demonios desbordantes de alegría sobre el lomo de España, entre dobles rostros- detalle que luego Quintanilla nos explicó como una interpretación  artística de la parálisis facial de un pariente cercano- entre caracoles de bronce, más cuernos y Tukuy rikuq.

Decidí, luego de mi panorámica,  preguntar por el “responsable” y si es que el maestro volvería a clausurar la muestra.

Una bella secretaria, comprometida con su trabajo, me condujo con atención y deferencia hacia la oficina del rector, don Héctor Vilca.

El rector  se animó, casi sin conocernos, a obsequiarnos el catálogo de la muestra al repasar algunas anécdotas sobre nuestra no revista y nuestra desmedida admiración por el pintor. El rector Vilca es ejecutivo, así que en el acto llamó desde su blackberry al mismísimo Quintanilla. Aló, cholo. La llamada fue breve y el rector se comprometió a entregarle 30 catálogos al pintor para llevarlos a París y Quintanilla dijo que llegaría en 10 minutos y así fue. El maestro llegó en un tico amarillo en el tiempo pactado. De una hora, del rescoldo de la soledad, a otra, ya nos encontrábamos en el hermoso hall, de la casona de la universidad en un contrapunto sobre las lenguas del norte y sur peruano entre el pintor, quien además es poeta y (ha publicado Tayanka (jeroglifo editores)) experto en quechua cuzqueño y lenguas altiplánicas, pues los Quintanilla como nos refirió, proceden del altiplano peruano;  el rector por el lado norte peruano, como buen descendiente de la tierra de los Marca Huamachuco (donde existen túneles de agua subterránea que hacen llegar la vida a  las cumbres, nos dijo el descendiente de los “cabeza de halcón”, por lo tanto puso a debate la historia de la lengua de sus ancestros, el culle.

-Yo de niño, he escuchado hablar culle.

Esta conversación terminó con mi compromiso personal de entregarle un léxico culle, promesa que cumpliré apenas vuelva a ver a mis viejos amigos lingüistas de San Marcos.

Y como debía prolongar mi tiempo con el artista nos fuimos de la Universidad -en otro tico amarillo- para la casa de Quintanilla, en el mismo distrito de Luchito Hernández.

QUINTANILLA

El  artista vive en un 10mo piso y desde su balcón se contempla una plaza renovada con los colores concha de vino de la bandera española, la ex o actual (no sé) residencia del embajador de usa cercada por repuchos en frente, la embajada de Israel en el edificio de la compañía de seguros “el pacífico”, la lúgubre avenida Arequipa y sus cousters, el centro cultural de España  quien seguro colaboró con la pintura para la placita de Natalio Sánchez, antes cercada y con nidos para aves…, dijo Quintanilla mientras me mostraba su balcón y su renovado departamento de Jesús María colmado de esculturas de animales mitológicos de bronce y esmeralda.

Me despedí de él.

La entrevista con manofalsa sería mañana, sábado a las 9.00 am.